Aquella noche el Vollmond estaba extrañamente solitario. Habían abierto hacía dos horas y no había nadie, siquiera los dueños o los jovencitos que solían andar por allí, los cuales Nun había adivinado que pertenecían a la pandilla del hermano pequeño de Jae Seung, o algo así.
Era extraño a la par que aburrido. Por alguna razón le había tocado encargarse de la barra en vez de estar encima del escenario. ¿A quien debía entretener si no había nadie? y aún si lo había.. ¿Quién se encargaría de poner las copas si Hana no estaba por allí?.