sábado, 6 de septiembre de 2014

Capitulo 3- (parte 1) La nueva generación

El coche avanzaba por las calles de Busan en dirección al instituto donde estudiaba So Hee. Su tío tenía rock puesto a un volumen considerable y ella, que odiaba madrugar, permanecía con la cabeza recostada sobre la ventanilla del lateral. Hubiera dado lo que fuera por seguir una hora más en la cama.

-¿En clase también estás tan dormida? -Preguntó Sung Ho al pararse en un semáforo mientras se colocaba las gafas de sol a pesar de que a esas horas casi no había amanecido.



-En mi clase es completamente imposible estar dormida. 

Aquello era más bien como un circo. Por norma general cuando estaban en mitad de las clases todos estaban callados y entonces no podías dormirte si querías sacar adelante tus estudios, y en los pocos descansos que tenían, en las clases de educación física y por norma general en cuanto podían... sí, tenían desde payasos hasta fieras.

-Por suerte no pareces pertenecer a ese circo, tu padre está muy orgulloso de ti por las notas que sacas... vamos, eres su niña mimada.

-Bueno... gana quien se esfuerza por ganar- contestó ella con simplicidad.

-¿No crees que es un pensamiento muy limitado?-.preguntó su tío.

So Hee no tenía ganas de filosofar aquella mañana, sólo tenía sueño. El pensamiento de hacer algo ella sola no era para su padre, ni para su tío a pesar de que este era notablemente más individualista. Para ellos lo más importante en el mundo era la manada y rara vez pensaban en hacer nada sin la ayuda de esta...o pensaban más allá de lo que le vendría bien a esta en el futuro. Por eso que la chica quisiera luchar sola era extraño.

¿Pero era de verdad tan raro?  La hija del jefe a quien todo el mundo cuidaba y vigilaba muy de cerca, en ocasiones de forma excesiva... o eso le parecía a ella. Siempre había tenido todo, lo que quería y lo que no... jamás había tenido que conseguir nada por su cuenta. Incluso cuando le insinuó a su padre que quería buscar trabajo se molesto. ¿Para que si tenían el bar de Dae Hyun y Jae Seung?. O la tienda de motos del primero... o incluso su padre podría conseguirle un curro en la oficina donde trabajaba. 

Aquel año sería mucho peor. Tenía 18 y el siguiente paso en su vida era elegir una universidad... y no tenía ni idea de lo que quería o debía ser al igual que tampoco se le ocurría nada que pudiera complacer a las dos cosas. 

-Puede que con esas notas puedas ir a la Universidad de Seul incluso- añadió Sung Ho para sacarla de su ensimismamiento.

-No quiero ir a Seúl- contestó ella con voz cansada a pesar de que no estaba segura de ello- ¿Y de todos modos como podría hacerlo? ¿Vais a mandar a Suho a vigilarme o algo?.

No era algo que le hubiera importado, los dos habían crecido juntos practicamente y eran como hermanos. Se llevaban bien...pero entonces seguiría siendo lo mismo: la manada.

-Puedo acompañarte yo.

Los ojos oscuros y enormemente grandes de ella se fijaron en su tío. Le quería... le adoraba... pero veía a través de él como si fuera un cristal.

-No vas a acompañarme a Seúl con la excusa de cuidar de mi habitación para acostarte con todas las chicas del barrio rojo, las de fuera, las vecinas y...

-Una chica de tu edad no debería hablar de esas cosas- le cortó el hombre que tenía sin embargo una amplia sonrisa en los labios.

-¿Por qué?¿Vas a decirme que tu a tu edad no hacías cosas de estas? No te atrevas, no te creo.

Y entonces el hombre dejó escapar una carcajada y golpeó el volante con la mano derecha un par de veces, lo que provocó también una sonrisa en los labios de su sobrina. Por suerte ya habían llegado al instituto y quedaba menos de media hora para que empezaran las clases, con lo cual los chicos ya estaban entrando.

-A la noche vuelvo con los chicos, dile a papá que no tiene que venir a buscarme- indicó la chica dejando un beso en la mejilla a su tío y saliendo de allí escopetada.

No le gustaba que ni el uno ni el otro fueran a llevarla o buscarla al instituto por la sencilla razón de que levantaban pasiones entre las chicas de su clase...y también entre sus madres. Con Sung Ho la cosa era poca, pero su padre... bueno, era de entender. Sin embargo So Hee ya le caía mal a las chicas por ser íntima amiga de los miembros de la manada que asistían al instituto, no quería eso.



Se colgó la mochila al hombro,cerró la puerta del coche con fuerza y comenzó a caminar hacia el interior del instituto. Su grupo de amigos, los más jóvenes de su manada, estaban esperando junto en la parte exterior del muro que rodeaba el instituto.

-Llegas tan pronto como siempre- dijo Suho que se acercó a ella aprovechando para pasarle el brazo por encima de los hombros.

-Lo que me extraña es que seais vosotros los que llegueis pronto- dijo ella aferrándo la carpeta de los apuntes a la altura del pecho y sonriéndoles. Al menos con ellos sentía mucha más libertad que con el resto de la manada.

-Ah... Es que hoy llega un chico nuevo a clase- dijo Kai que tenía un don especial para enterarse de todo lo interesante, siquiera sabía cómo.

-¿Un chico nuevo?- preguntó ella con curiosidad.

Aquello era bastante extraño en realidad. Se trataba del principio del curso pero estando en el último año era bastante extraño que un alumno se mudara a esas alturas... seguramente sería a causa de alguna mudanza de última hora.

El primer dia de curso todo se sentía viejo y nuevo al mismo tiempo. Viejo porque eran los pasillos, la gente, los profesores de siempre... y al mismo tiempo una nueva clase, algún compañero nuevo... y las nuevas experiencias que se habían ganado en las vacaciones de invierno. Y todo eso en un nuevo año.

La clase de aquel año era la 3-3 y era igual a cualquier otra clase del centro: ventanas altas para que los chicos no se distrajeran ni hicieran alguna locura (no sería la primera vez que una silla salía volando) pupitres verdes colocados en filas, sillas cómodas...en el frente una pizarra y la mesa del profesor y en la parte de atrás unos casilleros donde los chicos podían dejar sus pertenencias personales y...poco más.

Suho y Tao se adelantaron rápidamente hasta tomar los asientos que habían tenido todos esos años: los dos últimos de la fila más cercana a las ventanas. Delante de ellos se sentarían Kris y Kai, y delante de estos últimos So Hee que no tenía la más mínima idea de quien sería su compañero de clase... si es que tenía.

Del resto de compañeros tampoco se preocupó demasiado. Sehun, que era la cosa más borde de la clase, se había sentado también detrás pero en la esquina opuesta a Suho. D.O y Chen, que eran de los más estudiosos de la clase, estaban en primera fila directamente enfrente a la mesa del profesor. Xiumin, Lay y Chanyeol, que pertenecían al grupo de amigos de los dos anteriores pero eran mucho más cabra locas estaban sentados bastante atrás en la clase.


Kai llegó junto con Kris unos minutos antes de que empezara la clase. Sin mirar a nadie más, aunque poniendo mala cara cuando pasó por detrás del escritorio en el que se encontraba sentado Sehun, se dirigió directamente hacia donde se encontraba el resto de la manada. Dejó que Kris pasara junto a la ventana y se sentó encima de la mesa.

—Ya veo que algunas cosas no cambian nunca. —sonrío Kai de medio lado. —Y yo que pensaba que nos libramos este año.

-Bueno, es el último año antes de que todo cambie- dijo So Hee a Kai sonriendo también. Aún no sabía si aquello era bueno o malo.

Kris había dejado la mochila con desgana encima de la mesa y se había recostado hacia atrás. El preocuparse por los asuntos de la clase... no era su estilo. En realidad le importaban más bien poco las cosas que se salieran de la manada y de ir de compras... chicas incluidas, incluso su amiga incluida.

No tardó demasiado en escucharse el estruendo del lateral de la clase cuando Xiumin, Chanyeol y Lay se acostumbraron a sus asientos y comenzaron a hacer bromas entre ellos. El primer avión de papel creación del mismo Chanyeol no tardó demasiado en aterrizar en la mesa de Kai.

Kai tomó el avioncito de papel, mirándolo por un momento antes de que sus labios se curvaran en una media sonrisa. Sin pensarlo demasiado lo lanzó en dirección del grupo de chicos, aunque pasó por encima de la cabeza de Lay que se encontraba sentado y fue a caer limpia en la mesa detrás de la que se encontraba Sehun. Cuando éste levantó la mirada se cruzó con la de Kai y una media sonrisa. 

Si iba a pasar algo más, la entrada del profesor lo interrumpió por completo. De forma más o menos rápida se fueron colocando en sus sitios. El hombre se dirigió hacia la mesa del profesor dejando los papeles que tenía delante con gesto calmado. Barrió la clase mirando con tranquilidad desde detrás del cristal de sus gafas y sonrió.


-Bueno...¿Estamos todos o tengo que pasar lista? - El hombre,que debía tener unos veinte y muchos parecía contar a cada uno de los miembros de la clase- Nos falta un alumno aún. Bueno, que sepáis que cada vez que lleguéis tarde a clase os será puesto un negativo y después de sumar unos cuantos de estos me veré obligado a llamar a vuestra casa... y no me haría ninguna gracia, menos aún a vosotros.

Choi Daniel era conocido por ser uno de los mejores profesores de Corea en cuanto a preparar para la universidad se trataba, pero en el trato con sus estudiantes... bueno, para él eran solo cabecitas que llenar de conocimientos, algunas mucho más útiles que otras.

-En caso de tener que castigaros... Ya se vería qué medidas tomar, aunque nunca he sido muy dado a los castigos físicos.

En ese momento se escuchó una llamada en la puerta. Choi Daniel se acercó a la puerta y tras cruzar unas palabras volvió a entrar acompañado por un chico delgado y espigado. Hizo que se quedara de pie delante de toda la clase y no era difícil ser demasiado avispado para darse cuenta que no se sentía precisamente cómodo. 

A nadie le gustaba ser el centro de atención de toda la clase y mucho menos en el primer día.
Tras un gesto del profesor el chaval se movió hacia delante haciendo una reverencia e incorporándose para mirar a su alrededor por un momento.

—Soy Luhan, vuestro nuevo compañero. —comenzó el chico, mirando por un momento al profesor que le hizo un gesto para que continuara. —He venido desde Hanam.

Soo Hee alzó la mirada apenas desde el cuaderno donde la tenía posada para observar al chico nuevo y lo primero que pensó es que parecía un angelito recien llegado a la tierra, por su voz suave, las facciones de su rostro y los ojos brillantes. No pudo evitar sonreír... lo que le esperaba en aquella clase completamente llena de locos.

-Genial, profesor y alumno nuevo...-se escuchó murmurar a Tao desde atrás.



Con aquello se ganó una mirada de reproche de Kai y Suho justo cuando el profesor señalaba el sitio libre junto a la chica... que por otra parte era uno de los dos únicos de la clase.Mientras tanto Kris se dedicaba a mirar por la ventana muy interesado en la absoluta nada que pasaba fuera y Kai parecía perdido en sí mismo... pero ella les conocía lo suficiente para saber que le estaban dando vueltas a aquel chico nuevo.





Desde que estaban en aquel colegio se habían sentado en el mismo sitio formando el mismo grupo: la manada, aquella que eran dentro y fuera del colegio. Soo Hee siempre había sido la separación entre ellos y el resto de la clase, y por eso siempre se había sentado junta... pero no aquel año, y que un desconocido se sentara con ellos podía llegar a resultar molesto porque no podrían hablar con la libertad de siempre. Ellos se lo tomarían peor que ella sin duda... la chica estaba deseando conocer gente nueva y ver más allá de esos límites que cada vez parecían gustarle menos. Tener un nuevo compañero de asiento sería refrescante.

Desde luego ese chico no tenía ni la más remota idea de donde se metía, y en cuanto a sus compañeros.... bueno, Suho parecía preocupado, Kai en su mundo, Tao extremadamente interesado en las playeras que llevaba y Kris dormitaba tranquilamente encima de la mochila.

En otras circunstancias le hubieran avisado cuando se acercara el profesor, pero con Choi Daniel, que tenía la fama de ser uno de los más duros y de los que conseguía mejores resultados de sus alumnos en toda Corea, nadie se atrevía.

-Primer día de clase- fueron todas las palabras del profesor mientras enrollaba los papeles que tenía en la mano que eran, ni más ni menos, el listado de la clase.

Daniel hizo un gesto a Luhan para que se hiciera a un lado y antes de que el implicado pudiera darse cuenta la improvisada arma recorrió el aire que separaba a ambos para golpear directamente la nuca del somnoliento chico.

Lo que pasó a continuación nadie de allí se lo imaginaba más que el grupo de chicos. Después del golpe Kris se levantó a toda prisa mientras una especie de gruñido gutural se hacía perceptible para los que estaban más cerca. Para entonces sus ojos, normalmente oscuros, habían adquirido unos tonos ámbar y estaban mucho más claros. Su expresión no era de fastidio, siquiera de arrepentimiento al ver al profesor... tan solo de un cabreo monumental.

Fue Soo He la que más rápido reaccionó frente a eso aprovechando que las patas largas del chico se encontraban extendidas bajo su silla, alzó su propia pierna para propinarle un fuerte golpe con su talón en la espinilla... lo que a él le tomó por sorpresa porque la chica nunca le había puesto la mano encima (algo que sí era bastante común con Suho y Tao).

-Empezamos mal el primer día de clase, y ya te digo que a mi no me gusta aguantar a mis alumnos dos años seguidos porque no han estudiado lo suficiente- comenzó a decir Daniel que parecía no haberse dado cuenta de nada- que sea la última vez.

Kris optó por no contestar, lo que le costó un nuevo golpe de la chica que le hizo tensarse por completo y después inclinar la espalda.

-Si, lo siento profesor.



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