miércoles, 13 de noviembre de 2013

Introducción Dan Bi

Los focos del escenario habían cegado a DanBi por unos instantes,pero aquella era una sensación que la encantaba. Esa era la misma luz que la impedía, de momento, ver la gente que había en pie delante de ella, también a los que estaban sentados en la mesa.


Le gustaba también escuchar los murmullos, percibir todos los aromas allí mezclados, los de las colonias, los del alcohol e incluso los de alguna persona que arrastraba el olor a tabaco por el cigarro que se había fumado fuera.


Eran todas esas cosas las que habían convencido a la chica de dedicarse a la música. Porque la música precisamente era su vida, pero también porque sentía que era un medio para que los demás la reconocieran. Por eso había dejado de ser DanBi para convertirse en DalNun,su nombre artístico, que venía a significar algo así como “lluvia de la luna”.






En realidad este cambio se había producido de bien joven, con 18 años, pero había tocado desde más pequeña.Se podía decir que tenía un talento natural que hubiera explotado mejor de haber podido asistir a clases,pero aquello había sido imposible. Además en el mundo musical coreano era extremadamente difícil triunfar de verdad siendo una mujer sola que además tocaba rock. Podía haber formado una banda (había tocado con alguna en ocasiones, incluso en su maqueta) pero no era una persona que se llevara bien con la gente por norma general y, en cualquier caso,no le gustaba atarse a nadie.


Y sin embargo allí estaba, una semana después de su regreso a Busan desde Seul, subida en un escenario, y llenándose de energía tan solo con aquello. ¿Cómo era posible? Seguramente porque a los dueños de aquel local parecía gustarle tanto la música como a ella y habían estado encantados de tener encima del escenario a una persona a cambio de nada... Y no es que a Nun no le gustara al dinero (al contrario,era una adicta a él) pero era una estrategia para, a ser posible, poder hacer eso bastante a menudo y ganar unas cuantas monedas.


Por eso cuando tomó la guitarra en sus manos y los dedos comenzaron a acariciar las cuerdas, se esforzó lo máximo. La vida de un músico era así, debía dejarse hasta la piel par conseguir hasta la más mínima actuación, afrontar mil “no” y sentirse feliz con el más pequeño “si”.


Al menos la canción, una de su puño y letra en todos los aspectos, pareció gustar bastante a la audiencia que tenía, pues no tardaron en seguir el estribillo y animarla a tocar más. Y entonces el tiempo comenzó a pasar rápido y lento a la vez: rápido porque ella hubiera querido estar encima de aquel escenario eternamente, y lento porque se esforzó en sentir todo lo que la rodeaba.


Pero la actuación, compuesta de tres canciones, terminó. Ella hizo una reverencia al público acompañada de un parco “gracias” y de una sonrisa, y bajó del escenario tras recoger sus cosas para aproximarse a la barra.


-Soju y cerveza- dijo ella tranquilamente mientras dejaba descansar la guitarra en el suelo con el mastil sobre la barra.


-Una bomba- asintió el chico de la barra mientras se preocupaba de buscar los ingredientes y un vaso adecuado para ellos- ¿Qué te ha parecido la actuación?


-¿No debería preguntarte yo eso a ti? -Preguntó a su vez la chica, aunque entendía qué era lo que él quería saber- es un buen espectáculo y un buen público.


-Les ha gustado tu música -y tras un silencio de tan solo unos segundos- ¿No te gustaría tocar aquí de vez en cuando?




Si Nun hubiera sido de otra forma podría incluso haber sonreído, pero prefería ocultar sus sentimientos y no mostrar cuánto necesitaba aquel dinero,aquel trabajo porque, por otra parte, él no había dicho aún de pagarla.


-Pero yo trabajo de esto, no puedo tocar gratis aquí siempre porque tendré otras actuaciones también.


El hombre dejó escapar una pequeña risotada mientras se servía a el mismo un chupito de soju.Se notaba que era el dueño (o al menos uno de los dueños) de aquel local.


-Pensaba pagarte, nunca me ha parecido justo trabajar por nada,además, el talento siempre debe ser recompensado de una forma y otra, y ya que estás aquí y no en un gran escenario como merecerías....¿que menos voy a hacer?


¿Es que acaso el era uno de esos hombres que gustaban de regalar la oreja a las féminas? Esos hombres que,por cierto, ella no soportaba.Aquello seguramente se vio reflejado en el rostro de ella, porque el congeló la sonrisa durante unos instantes pero después volvió a ampliarla.


-Tranquila, soy sincero en lo que te digo, no hace falta que me mires como si quisieras atravesarme. Se muy bien lo que estás pensando y no lo decía por eso.


Nun le volvió a mirar de arriba abajo un par de veces y sonrió.


-En realidad es una pena.


-Lo es- confirmó el con una nueva inclinación de cabeza.


Y lo era, porque aquel hombre en realidad no estaba pero que nada mal, pero tampoco parecía de los que se acostaban con una mujer a la primera de cambio...y ella tampoco era de acostarse con hombres a los que acababa de conocer, aunque no le gustaran las relaciones serias.


-Entonces...toma... -Nun sacó un bolígrafo que siempre llevaba encima, para escribir en una servilleta su número de teléfono y deslizarla por la madera de la misma hasta el- llámame cuando tengas fijo los días que quiere que actúe, el tiempo y el dinero.


Y sin decir más recogió su guitarra cargándola a la espalda y salió de allí.


La noche era bastante cálida a causa de la época del año en la que se encontraban, por eso no le hizo falta siquiera cubrirse con una chaqueta que,por otra parte, no llevaba. Después de tomar un poco de aire comenzó a caminar por la calle hacia un lateral del edificio, buscando un lugar donde no molestara a nadie para fumar. Corea era así, había calles en las que estaba permitido y luego, de pronto, no lo estaba.


Por suerte no muy lejos del susodicho local había un callejón donde,para bien o para mal,imperaba la ley de la calle. En esa ocasión estaba vacio y lo suficientemente iluminado por una farola cercana como para que ella no sintiera miedo ninguno al entrar. Sacó un cigarrillo de la pitillera de plata y lo puso en sus labios, pero cuando fue a buscar el encendedor del mismo material...simplemente no estaba.


-Demonios...- murmuró para si mientras se palpaba los pantalones de cuero.


Y de pronto aquel se escuchó un sonido similar a un “chist” y una pequeña llama se prendió no muy alejada de donde se encontraba ella.


Nun alzó la mirada para posarla en el hombre que había aparecido junto a ella como de la nada. De haber sido la mujer de otra forma seguramente se hubiera asustado, pues no le había escuchado llegar y ni siquiera había podido percibir su sombra moviéndose.


-Gracias- murmuró antes de aproximar el cigarro al fuego y dar una larga calada para que se prendiera correctamente, dejando escapar el humo de los labios poco después, tras haberse alejado.


-Ha hecho una buena actuación- dijo el desconocido.




Cuando dijo aquello la chica no pudo evitar mirarle a los ojos.¿Le conocía? No, no podía ser así, aquel rostro lo hubiera recordado sin duda. Era un hombre que no le sacaría mucho más de cinco años, muy guapo, de gestos un tanto duros. Sin embargo lo que más llamaba la atención era la expresión de sus ojos, penetrante y fría, intensa...muy intensa.


-Gracias...de nuevo... No recuerdo haberle visto dentro del local.


Y es que ella tenía la manía de fijarse en el público cuando estaba actuando, simplemente porque le gustaba saber que pensaba la gente de lo que estaba haciendo y una expresión decía muchas veces más que mil palabras.


Sin embargo, a juzgar por la ropa del hombre, bien podía venir del local. Eran prendas caras, todas de color negro. La parte superior era una gabardina de piel que debía estar dándole un calor tremendo, pero es que además de eso llevaba unas botas de cuero y metal, grandes, de esas que solo se venden en tiendas especializadas en música metal. ¿Cómo no vendría del local de rock más importante de la zona?


-Entonces...puede que me veas en otra ocasión, en este momento tengo que irme- dijo el desconocido haciendo una reverencia en la que llevó la mano izquierda a su espalda, alzándose después sólo para irse, sin decir más, desapareciendo en la oscuridad con tanto sigilo como había  aparecido.

Y así, a ella quedó sola de nuevo para comenzar su camino a casa.

1 comentario:

  1. Enlazada, nena. Al cambiar la plantilla perdí algunos widgets, pero os enlazo again en un plis :)

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