miércoles, 27 de noviembre de 2013

Capítulo 1- NuN- Sabor a sudor y sangre (Parte 1)

Nun había olvidado por completo lo grandes que era Busan y,lo que era mucho peor, cuanto llovía en aquellos días de verano en los que el calor y la humedad se acumulaba y terminaban explotando en el cielo a modo de tormenta.

Eso era justamente lo que la había ocurrido.Cuando había salido de casa para acudir al Vollmond y hablar de su futuro contrato por trabajar alli, habia sonado el primer trueno que había sido tan fuerte que la luz de la casa se había ido durante unos segundos para luego volver. La tromba de agua que cayó a continuación no fue menor y tampoco tardaron en formarse pequeños regueros de agua por las calles.


Para su desgracia, su mejor amigo y chofer particular, no estaba aquel día y se había llevado el coche para una cita de la que, conociéndolo, no llegaría hasta el día siguiente. Tampoco tenía paraguas ni había uno en casa, era un artilugio que odiaba, sobre todo porque cuando lo llevaba el sol comenzaba a brillar y le tocaba cargar con ello durante todo el dia.

Así que no le quedó más remedio que comenzar a caminar bajo la lluvia en busca de un taxi o de que su buenaventura cambiara y dejara de llover. Al pasar por la parada del autobus le quedo claro que no seria asi, pues aun quedaban 25 minutos para el siguiente.Ni aun esperando llegaria a la hora. Desde luego aquel dia se habia levantado con el pie izquierdo.

-¿Qué más puede pasarme? -preguntó compungida, aprovechando que no había nadie en la parada- demonios, ni que me hubieran puesto un mal de ojos.

De pronto un vehículo se paró frente a ella, pero no se trataba de un coche o un autobús, era una moto...¡ y menuda moto! Aquello debía costar todo el dinero que ella no tenía en aquel momento y que, si era honesta, no creía poder llegar a conseguir en toda su vida. Era una moto roja, de estilo actual, preciosa y brillante incluso a pesar de que una densa cortina de agua se interponía entre las dos.

-¿Te llevo a algun sitio? -preguntó el conductor de la moto que,a juzgar por la voz, era un hombre.

-¿Eh? -  preguntó ella sorprendida. Había estado tan centrada en la susodicha moto que no se había fijado en la persona que la llevaba.

-Esta lloviendo mucho y el autobús va a tardar en venir -dijo él con un tono de voz cansado para repetir al final- ¿te llevo a algun lado?



Nun nunca había sido dada a subirse a ningún lado con desconocidos, principalmente porque después de los golpes que le había dado la vida no se fiaba absolutamente de nadie. Pero...¿qué más podía hacer en esa situación?¿Llegar tarde y perder un trabajo que necesitaba desesperadamente? No le quedaba más que arriesgarse.

-Si,gracias-  dijo tapándose la cabeza con el bolso para correr hacia él al mismo tiempo que aquel desconocido sacaba el segundo casco de la moto para dárselo.

Por suerte ella tenía una cierta experiencia en ese tipo de vehiculos (había conducido una moto hacía muchos años, de esas viejas que para aquella época siquiera se tendría en pie) con lo que no le costó ningún esfuerzo colocarse el casco y montar en el asiento trasero.

-Será mejor que te agarres- dijo el conductor- un dia lluvioso no es el mejor para viajar en la moto.

Tenía razón, el agua sobre el asfalto hacia que este fuera mucho más resbaladizo y,por lo tanto, tambien muchisimo mas peligroso.Las manos de ella se aferraron a la chaqueta de cuero de el, no a la cintura. Pero sin embargo desde aquella prudente "distancia" fue perfectamente capaz de sentir que el cuerpo del hombre estaba frio, muy frio, como si el agua hubiera calado en sus huesos hasta el mismo tuétano.

Con un brusco giro de mano activó el acelerador y la moto salió casi despedida. Fue en ese preciso momento cuando ella no pudo evitar agarrarse con más fuerza a el rodeandole con los brazos.¿Estaba loco?¿cómo podía correr tanto con el dia que hacia? Sin embargo Nun se sorprendió al darse cuenta de que controlaba perfectamente los movimientos de la moto, incluso cuando esta parecía a punto de resbalar por el agua, incluso entonces.

Quizás por ese perfecto control que el chico tenía sobre el vehículo y también porque la moto marchaba a una velocidad fuera de lo normal apenas tardaron tiempo en llegar hasta donde ella quería, y entonces... se dió cuenta de que no le había dicho a donde quería ir.

-¿Cómo sabías...? -intentó preguntar ella cuando el motor de la moto se apagó.

-Yo lo sé todo- contestó el hombre sin más.

Nun se despojó del casco recolocando el cabello como buenamente pudo y bajó de la moto sintiendo como tenía los pantalones negros completamente empapados por el agua.Era lo que tenía ir en moto, pero al menos había llegado a la hora.

-Eres un tipo extraño- dejó escapar mientras le tendía el casco.

La chica incluso pudo ver como sonreía dentro del casco, a través del plástico transparente de la visera, y luego como la miraba de reojo.

-No soy lo más raro que te rodea.

-Pareces saber mucho de mi..- se estaba mojando pero le daba exactamente igual, aquel hombre le estaba empezando a llamar demasiado a la curiosidad- ¿Te conozco?

-No,no me conoces de nada, pero ya te he dicho que yo lo se todo- la moto volvió a encender el motor cuando el dejó el casco en tu sitio- te vendré a recoger cuando termines.

Y sin darla tiempo a decir el “no” que ella quería puso la moto en marcha la moto y desapareció tras una cortina de lluvia. Ella se quedó con la palabra en la boca, algo que no soportaba y a lo que parecía tener que acostumbrarse en su Busan natal.

Y de pronto se dió cuenta de que la lluvia seguía cayendo sobre ella, empapándola dado que tampoco tenía nada para cubrirse.Entró en el local, y al hacerlo, la ropa comenzó a chorrear sobre el suelo dejando pequeños regueros de agua. Por suerte allí adentro, a pesar de que el sitio aún estaba cerrado, con las sillas sobre las mesas y casi todas las luces apagadas, hacia calor.

-Vaya,  pues si que llueve fuera... ¿No tenías paraguas? -Preguntó la voz del chico con el que había quedado desde la oscuridad.

No tardó en aparecer vistiendo una camisa de tirantes y unos pantalones vaqueros desgastados y ajustados que le quedaban francamente bien pero,...¿Es que no tenía frío? Por otra parte llevaba tres cajas con botellas como quien llevaba una caja vacía, y las dejó sobre la barra alzandolas sin ningún problema.

-Si lo hubiera tenido...¿crees que estaria asi? preguntó ella sorprendida por la pregunta y sin darse cuenta de que podía llegar a resultar un tanto borde.

-Tienes razón-asintió él con seriedad mientras sacaba una botella de soju y un par de vasos pequeños- Bueno....Hablemos de negocios.

-¿Con alcohol? -preguntó la chica mientras tomaba asiento en una de las sillas altas de la barra.

-Si, con alcohol...¿que mejor para que entres en calor?

Esas palabras junto a la visión del brazo perfectamente torneado y musculoso de el, le dieron ganas de responder un “a mi se me ocurren cosas mejores para que me hagas entrar en calor”, pero se calló, primero porque no le conocía, y después porque era su jefe y no quería perder aquel trabajo por un desliz.



-Bueno, entonces dame los papeles para firmar-  dijo ella tomando el pequeño vaso y bebiendo todo el alcohol que había en el de un solo trago.

El joven la examinó disimuladamente y sonrió. Las mujeres en Corea no solían ser así. Ellas eran mucho más delicadas, frágiles hasta el punto de que parecían a punto de romperse, dependientes en exceso de los hombres cuando ella, Nun, parecía querer tenerlos cuanto más lejos mejor.

No tardó demasiado en ir a por los papeles del contrato, un contrato bastante normal que a ella no le costó demasiado leer. Las cláusulas normales y un salario por tocar unos cuantos días a la semana que era bastante mejor del que había tenido en muchos sitios. Sacar el sello y dejar que la tinta del mismo impregnara el papel no le fue demasiado esfuerzo.

-¿Tienes a más gente tocando por aquí? -Preguntó ella con curiosidad pensando que quizás alguno de los dos hombres extraños que se había encontrado podrían ser músicos.

-Pues no -contestó él mientras le dejaba una copia del contrato y guardaba el la otra- Solo he tocado alguna vez con los chicos, pero no somos lo suficientemente buenos para ello, es solo un pasatiempo, y en cualquier caso prefiero la barra del bar y las motos a la música.

-Las motos- bufó ella sin poder evitarlo.

Había pocas cosas que la pusieran mas nerviosa en ese mundo que ser incapaz de controlar absolutamente todo cuanto la rodeaba, y en ese momento todo escapaba a su control por los cuatro costados.

-¿No te gustan?- Preguntó el.

-En realidad me encantan.

Sabia que Dae Hyun no entendía nada de lo que estaba ocurriendo pero, a decir verdad, no era algo que la importara...estaba acostumbrada a que la gente no la comprendiera en absoluto.

-Ponme un Sexo en la playa, como siga bebiendo soju no voy a saber llegar a casa- susurró la chica mientras se pasaba la mano por el corto cabello.

Sin saber muy bien por qué, de pronto se sentía agobiada a pesar de que había solucionado la mayoría de las cosas que quería finiquitar aquellos días...pero no podía dejar de sentir que tenía la mirada de demasiada gente puesta en ella.

-El vodka tampoco es cosa de broma- dijo el camarero mientras juntaba la susodicha bebida con el zumo de durazno, de naranja, de arándanos... sin dejar de pensar que era una bebida demasiado dulce para ella y que no le pegaba absolutamente para nada.

-Vodka mezclado- corrigió ella alzando la copa cuando el hombre la dejó frente a ella, para beber- tienes buena mano con los cócteles.

-Es mi trabajo.

-No todo el mundo hace bien su trabajo- puntualizó ella.

Era curioso porque, a pesar de que desde un punto de vista externo la conversación podía parecer fría y ella borde, Nun se encontraba mucho más cómoda hablando con aquel desconocido de lo que había estado después de mucho tiempo con muchas personas.

En cuanto a Dae Hyun.... bueno, una de las cosas que menos soportaba en el mundo eran las chicas delicadas y afectadas que había a patadas en Corea. En cierto sentido las respuestas de ella le resultaban realmente divertidas, pero no podía dejar de pensar que formaban parte de una máscara que ella utilizaba para alejarse de los demás.

Por unos instantes quedaron en silencio, Nun revolviendo la bebida que entonces tenía encima de la barra con el pequeño y alargado instrumento de plástico que,dentro de ella. servía para machacar el hielo de ser necesario. Poco a poco este se fue derritiendo, pero lo más curioso del caso... es que cuando ella apartó la mano para recostar el mentón sobre ella y observar el bar con mirada ausente, esto siguió girando como por arte de magia, a la misma velocidad.

El hombre observó aquello con atención, aunque sin hacer ningún gesto que la alertara a ella, pensando en un primer momento que aquello podía deberse a la fuerza del agua que había seguido haciendo un remolino en su interior. Pero no... aun después del transcurso de un minuto completo, aquello seguía moviéndose.

Y de pronto la puerta del local, a pesar de que aún permanecía cerrado, se abrió. Dae Hyun puedo sentir perfectamente como se erizaba cada parte de su cuerpo antes incluso de ver quien había entrado por la puerta.

-¿Que demonios haces tú aquí? -Preguntó la chica sorprendida al ver al hombre de la moto.

-Te dije que vendría a buscarte cuando terminaras... ¿O es que no te acuerdas? -Contestó él con tranquilidad mientras se aproximaba a ellos.

¿Cuánto tiempo había pasado?¿Había transcurrido tanto desde que la había dejado a la puerta del local y había comenzado a discutir los términos del contrato con su nuevo daño? Cuando miró el reloj se dio cuenta de que, en efecto, así era. Sin embargo el tiempo había pasado volando, quizás por culpa del alcohol.

-¿Es tu amigo? -Preguntó Dae Hyun con una frialidad que no le había notado hasta el momento.

Cuando Nun se giró a mirarle la expresión de su rostro era completamente tranquila y se centraba en la barra que parecía haber decidido limpiar. Pero podía ver como tenía los músculos del brazo completamente en tensión, quizás porque estaba apretando el trapo húmedo en la misma haciendo que el agua chorreara sobre la madera.

-¿Cómo va a ser mi amigo? Apenas le conozco, solo es quien me ha traído aquí en moto.

Prefirió no decir que él sí parecía conocerla, pero pensó que aquello empeoraría la situación que ya bastante tensa parecía de por si.

-Eso me ofende... ¿crees que cualquiera puede dar un paseo en mi moto?-Preguntó de pronto el chico y entonces Dae Hyun comprendió el por qué de las quejas de ella sobre las motos- Por cierto...¿Qué tal tu negocio? ¿Aún hay gente que compra esas antiguallas que tienes?

Nun se dio cuenta entonces de que al menos ellos dos si se conocían, y no para bien.

-Si te refieres a “clásicos” cuando dices antiguallas pues... no es de tu incumbencia- preguntó el con seriedad.

El desconocido esbozó una sonrisa de medio lado con los labios, aproximándose más y haciendo un sonido de fastidio mientras golpeaba delicadamente la barra de madera con la mano.

-De verdad...¿Donde están tus modales?¿No es bueno preocuparse por los compañeros de profesión?

Dae Hyun pensaba responder, pero fué Nun la que se anticipó a ello poniéndose en pie entre ambos.

-Ya está bien- y se dirigió directamente al hombre que acababa de entrar- No se quien eres, no recuerdo ni tu nombre y no hace ninguna falta que me lleves a casa porque,además, yo no te lo he pedido.

-Mi Reu... Choi Mi Reu. Ese es mi nombre.

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