-Me da exáctamente igual ahora - bufó Nun cansada de la situación. Lo único que ella quería era descansar un poco.Para aquellas cosas desde luego no tenía ni buen humor ni paciencia.
-Que humor tiene la fiera- contestó Mi Reu dejando escapar después una carcajada.
-Hay poca gente que tenga el humor necesario como para soportarte- dijo el camarero que ya parecía haberse cansado del comportamiento de aquel hombre.
Desde luego aquello no parecía venir justo de ese momento, por muy impertinente que hubieran sido las palabras de el. Las miradas de los hombres parecían querer fulminar al contrario. La frialdad era patente, pero también la tensión en ambos...quizás más en Dae Hyun que en el otro.
-Vete -dijo la mujer de pronto- Te agradezco que me trajeras antes hasta aquí, pero no puedo salir ahora,ni luego...en realidad ni siquiera me apetece.
Nun tenía un problema muy grande desde que tenía memoria: a menudo captaba los sentimientos y estados de ánimo de los demás y los hacía propios. Era algo que no podía controlar, y tampoco explicar, pero que unido al carácter especialmente fuerte que tenía resultaba ser una bomba de relojería en más de una ocasión, y esa era una de aquellas ocasiones. Sentía odio, rencor, asco,preocupación... demasiadas emociones, y ninguna buena, que la estaban poniendo al borde del colapso.
-Pero es que no me apetece irme- Contestó el hombre de piel pálida girando un poco la cabeza y mirándola- y cuando te hice el favor de traerte hasta aquí no dije que no fuera a pedirte nada a cambio.
-Tampoco dijiste que fueras a hacerlo -gruñó ella.
El vaso que la mujer había estado utilizando hasta el momento tembló un poco sobre la mesa sin que los dos más cercanos parecieran darse cuenta. Sin embargo a Mi Reu no le hizo falta más que girar la mirada hacia allí un par de segundos para darse cuenta de que aquello era así... de hecho casi parecía que lo que le había llevado a ello fue el sonido del cristal golpeando la madera de la barra, aunque aquello fuera prácticamente imposible.
-Lo digo ahora.
Dae Hyun dejó escapar un suspiro y tiró el trapo a la barra para caminar hacia la zona donde esta terminaba, y volver a hacer después el mismo camino por el lado opuesto para aproximarse lo suficiente a Mi Reu.
-Ella te ha dicho que te marches... y yo te digo lo mismo. Tenemos reservado el derecho de admisión y, aunque no estuvieras molestando a uno de los trabajadores de mi local, te pediría que te fueras igualmente... sabes que no queremos a nadie de los tuyos por aquí.
¿Nadie de los suyos?¿Que suponía que significaba eso? Nun estaba cada vez más nerviosa pero cuando Dae Hyun dijo aquello una ira enorme la llenó. Nunca había sentido algo tan oscuro, era como si por un momento su ser interior hubiera desaparecido por completo, pero lo peor del asunto es que no era una ira dirigida hacia Mi Reu, sino hacia su nuevo jefe.
-¡YA BASTA!- Gritó de pronto.
Pero aquello vino acompañado, sin saber ella como, de la explosión del vaso que permanecía sobre la barra
Pero aquello vino acompañado, sin saber ella como, de la explosión del vaso que permanecía sobre la barra primero, y después de la explosión de todos los vasos, las copas, los chupitos que había guardados en los estantes.
Entonces ambos se callaron y en el ambiente solo quedo el sonido de la respiración pesada y acelerada de ella, y también el sonido del tráfico en la calle, atravesando las paredes y las ventanas.
No era la primera vez que a Nun le pasaba aquello si bien pensaba que ya había conseguido superarlo. Había ido a medicos muy de niña, cuando sus padres aún no estaban tan metidos en las bebidas y las drogas y nadie había podido explicar el porqué de aquellos sucesos. Lo cierto es que le habían ocurrido con más frecuencia cuando estaba en su casa y menos desde que había dejado eso... al menos con menos intensidad, pues los primeros días en que tenía que subirse a un escenario también pasaban cosas de esas pero quizás de menor importancia.
Los dos hombres habían dejado la mirada puesta en ella en aquel momento pero por alguna razón no parecían preocupados o asustados, a lo sumo un poco confuso. ¿Quien no lo estaría en aquella situación?
Fue Mi Reu el primero que se movió para intentar tomar la muñeca de la chica, pero Dae Hyun interpuso su propia mano entre ambos para tomar el brazo de él con fuerza y alejarlo. En ese momento Nun incluso creyó escuchar un gruñido saliendo de la boca, si bien pensó que eran imaginaciones suyas.
El problema de aquello es que Mi Reu no parecía ser un cualquiera y reacciono realmente rápido girando la muñeca, librando la mano de él y usando esa misma para sujetarle de la camisa, acercando su rostro al de el.
-No te atrevas a tocarme...nunca...más.
Cada palabra que Mi Reu pronunció hubiera podido clavarse el una persona, pero Dae Hyun parecía extrañamente tranquilo. Aquello no dejaba de ser extraño teniendo en cuenta que si bien el jefe de Nun media aproximadamente 1 metro y 80 centímetros... Mi Reu debía sacarle unos diez centímetros más. Por otra parte aunque era delgado, no era débil, y se movía con mucha agilidad. Desde luego Dae Hyun tenía valor para decir sus siguientes palabras.
-Este es mi local y te he pedido lo más amablemente que puedo que te marches, no has cumplido, eso me da licencia a echarte por la fuerza... y no te parto la cara porque no puedo.
Aquello produjo que Mi Reu dejara escapar una carcajada a pesar de que la amenaza había sido muy en serio.
-¿Tu? -Preguntó en una actitud clarisimamente bromista. Fue por eso que ninguno de los presentes se esperó lo que venía a continuación: el puño derecho del hombre atravesando el aire a muchísima rapidez para golpear la mejilla de Do Hyun.
Fue demasiado rápido, no habían podido verlo apenas y siquiera predecirlo.En realidad también fue fuerte, tan fuerte que el hombre se vio impulsado hacia atrás sin poder hacer nada para evitarlo, tirando sin querer dos de los taburetes de la barra.
Sin saber muy bien por que fue Nun la encargada de aproximarse a Mi Reu y sujetar ese mismo brazo, tirando de él con toda la fuerza que tenía, que en comparación a la del hombre era...ninguna. Pero entonces pudo volver a sentir lo fría que estaba su piel a pesar de que hacía calor dentro del local y de que llevaba allí un rato.
El hombre la miró, desde esa gran altura que tenía, y sonrió de medio lado con cierta malicia. Si, la situación se sentía un poco extraña, primero porque Nun no tenía que defender a Dae Hyun para nada, y porque no parecía tener la fuerza suficiente para poder hacerlo tampoco.
-Si me pones las manos encima.... que sea para otra cosa.
A Nun le pillo aquello tan sorpresivamente que no pudo evitar que la sangre acudiera a sus mejillas sonrojandose. Lo noto, pudo sentir el calor en esta zona y también vio algo así como...el triunfo o la curiosidad en los ojos de él, que parecía sorprendido con el rubor, más bien como si simplemente le fascinara.
Pero la chica no se quedaría contenta con aquello. Mientras Dae Hyun se puso en pie fue la mano de ella la que cruzó el aire golpeando la cara de Mi Rey con la palma completamente abierta. El no hizo nada para defenderse, aunque con esos reflejos y esa agilidad fácilmente hubiera podido. Se quedó de pie y, nuevamente, rio.
-No me referia a eso.
Cuando Nun quiso responder a aquello sintió la mano de su jefe sujetandola del brazo y tirando de ella hacia atrás. Sujeto a Mi Reu de la chaqueta y le empujó, también con mas fuerza incluso de la que se hubiera esperado de él a pesar de que desde luego no parecía tener un cuerpo frágil.
-Largo, no lo digo más veces.
Entonces ambos se miraron. La tensión del ambiente era tal que parecía poder cortarse con un cuchillo. La postura de ambos era diferente...mientras Dae Hyun daba la apariencia de estar agazapado y vigilando todos los movimientos del otro, Mi Reu parecía relajado, extremadamente relajado de hecho.
En aquella ocasión el uno se lanzó contra el otro al mismo tiempo. El primero en recibir un golpe fue Dae Hyun, que con una ágil patada del otro sesgando la zona de sus piernas, fue tirado al suelo. Allí, cara a cara los dos, el rostro de camarero recibio una y otra vez el puño de Mi Reu, que hacía brotar sangre de su rostro con cada contacto.
Sin embargo aquello no duró demasiado tampoco.Dae Hyun también era ágil y fuerte y no le costó demasiado alzar la rodilla para golpear la espalda del otro con bastante fuerza y, aprovechando que este se giraba a sujetarle las piernas, se zafó de él poniéndose en pie y aprovechando para asestar una patada en la cara del otro. Las botas militares que llevaba hicieron que el golpe fuera aún más fuerte.
Nun estaba desesperada en aquel momento. Las únicas peleas que había vivido tan de cerca, tan fuertes, eran las que se habían dado en su propia casa entre su madre y su padre, normalmente de este segundo contra la primera. En aquel momento todos esos recuerdos que ella buscaba borrar aparecieron en su mente paralizandola por unos instantes. Las imágenes de la sangre, de los golpes, las del pasado y el presente, se mezclaban entre sí.
Como pudo hizo lo primero que se le ocurrió: sacar el teléfono que llevaba en el bolsillo de la cazadora y llamar a la policía, pero justo en ese momento hicieron su aparición en el local dos personas más que ella conocía de haberlos visto por allí la noche anterior, pero nada más.
Los dos se “lanzaron” contra Mi Reu sujetándole uno de cada brazo, alzándole y alejándole de Dae Hyun, que al mismo tiempo se puso en pie. La sangre le brotaba desde una de la cejas por el lateral de la cara, también por la nariz. Al otro la sangre le adornaba simplemente aquella sonrisa sardónica que parecía no borrarse nunca de su rostro.
-Creo que es suficiente por hoy- dejó escapar antes de zafarse de quienes le estaban sujetando con un movimiento sorpresivo pero que resultó hasta elegante. Miro a Nun- volveremos a vernos...creeme.
Y sin más, tras limpiarse la sangre con el dorso de la mano, camino para salir de allí.
-¿Estas bien? -Pregunto Dae Hyun mirando a la chica.
Nun quiso contenerse, lo intento mucho. Sabía que la expresión de su rostro en aquellos momentos no debía ser precisamente buena pero... el mostrar sus debilidades era algo que siempre la había molestado, y que el se preocupara por el estado de ella cuando había sido quien se había metido en una pelea... aun no sabia bien por que... le hacía hervir la sangre.
-¿Que si yo estoy bien?¿y tu?¿como estas aparte de como una puta cabra? -le pregunto enfadada y casi gritando.
En realidad estaba preocupada por el,aunque no quisiera admitirlo, aunque no entendiera nada, y para colmo se sentía culpable porque ese chico había ido al local “por culpa” de ella, aunque tampoco le había llamado. Lo que más le preocupaba era si escenas así volverían a suceder día a día...¿Era el ambiente que quería para bailar?
En realidad Nun estaba aterrada, lo cual se podía ver perfectamente en la palidez que marcaba su rostro en aquel momento y en que estaba temblando como una hoja, aunque ella siquiera se diera cuenta. Los recuerdos de un pasado aún no superado le dolían más que ninguna otra cosa.
A pesar de que le había gritado Dae Hyun no pudo evitar sonreír de medio lado al verla así. Sin embargo fue uno de los otros chicos quien habló, uno con el pelo largo, muy alto y también muy delgado.
-No te preocupes, no es la primera vez que esto ocurre aquí...pero tampoco ocurre a menudo... Lo entenderás con el tiempo.
¿Qué tenía que entender?¿Una pelea? Aquello no era lógico. La chica tragó saliva y miró a su jefe con ganas de reñirle más aún... sin embargo las heridas de su rostro no tardaron demasiado en quitarle la idea.
-Será mejor que te cure eso- desistió finalmente.
Los otros dos chicos se estaban dedicando a volver a arreglar los muebles del local, levantando las sillas y colocando las mesas en su sitio. En cuestión de unos segundos aquello se había vuelto un pequeño desastre.
-Voy a ir a comprar unos vasos- dijo de pronto el mismo chico de antes.
Curiosamente ninguno de ellos parecía especialmente sorprendido por lo que había ocurrido con los vasos, como si, el que explotaran todos a la vez, fuera algo completamente normal. A ella no le llamaba la atención simple y llanamente porque no era la primera vez que le ocurrían cosas de esas.
-¿Tienes un botiquín? -Le preguntó al chico.
-Debajo de la barra en la zona del final- indicó Dae Hyun mientras tomaba asiento en una de las sillas que sus compañeros acababan de arreglar.
Diligentemente Nun se aproximó hasta donde él le indicaba y comenzó a sacar las cosas necesarias para curarle. Por suerte tenía bastante experiencia en curar heridas, nuevamente por el pasado de sus padres. Examinó las de el y, tras razonar que no había ninguna necesidad de llevarle al hospital, comenzó a limpiar la herida con alcohol, con la siguiente queja de el.
-Eres un blanco.
-Escuece.
-No haberte metido en una pelea.
Y así se terminó la “discusión” mientras ella le curaba.

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