jueves, 12 de diciembre de 2013

Capitulo 1- Nun: Sabor a sudor y sangre (Parte 2)

-Me da exáctamente igual ahora - bufó Nun cansada de la situación. Lo único que ella quería  era descansar un poco.Para aquellas cosas desde luego no tenía ni buen humor ni paciencia.

-Que humor tiene la fiera- contestó Mi Reu dejando escapar después una carcajada.

-Hay poca gente que tenga el humor necesario como para soportarte- dijo el camarero que ya parecía haberse cansado del comportamiento de aquel hombre.


miércoles, 27 de noviembre de 2013

Capítulo 1- NuN- Sabor a sudor y sangre (Parte 1)

Nun había olvidado por completo lo grandes que era Busan y,lo que era mucho peor, cuanto llovía en aquellos días de verano en los que el calor y la humedad se acumulaba y terminaban explotando en el cielo a modo de tormenta.

Eso era justamente lo que la había ocurrido.Cuando había salido de casa para acudir al Vollmond y hablar de su futuro contrato por trabajar alli, habia sonado el primer trueno que había sido tan fuerte que la luz de la casa se había ido durante unos segundos para luego volver. La tromba de agua que cayó a continuación no fue menor y tampoco tardaron en formarse pequeños regueros de agua por las calles.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Capítulo {HaNa} - El inicio de una nueva vida

La universidad de Busan estaba entre las diez más importantes de Corea. Sus edificaciones modernas, rodeadas de jardines, mostraban con claridad la juventud de la misma y al mismo tiempo daban un sentimiento de “reconocimiento” a la mujer que paseaba por esos caminos empedrados, rodeados de verde, dirigiéndose a uno de los edificios. Era como una ciudad dentro de otra. Una ciudad universitaria donde podía ver jóvenes en grupos. La lluvia había dado un día de descanso, pero no así el frío lleno de humedad que comenzaba a calar hasta los hueso, a pesar de que todavía estuvieran en otoño.


miércoles, 13 de noviembre de 2013

Introducción Dan Bi

Los focos del escenario habían cegado a DanBi por unos instantes,pero aquella era una sensación que la encantaba. Esa era la misma luz que la impedía, de momento, ver la gente que había en pie delante de ella, también a los que estaban sentados en la mesa.


Le gustaba también escuchar los murmullos, percibir todos los aromas allí mezclados, los de las colonias, los del alcohol e incluso los de alguna persona que arrastraba el olor a tabaco por el cigarro que se había fumado fuera.


Eran todas esas cosas las que habían convencido a la chica de dedicarse a la música. Porque la música precisamente era su vida, pero también porque sentía que era un medio para que los demás la reconocieran. Por eso había dejado de ser DanBi para convertirse en DalNun,su nombre artístico, que venía a significar algo así como “lluvia de la luna”.






En realidad este cambio se había producido de bien joven, con 18 años, pero había tocado desde más pequeña.Se podía decir que tenía un talento natural que hubiera explotado mejor de haber podido asistir a clases,pero aquello había sido imposible. Además en el mundo musical coreano era extremadamente difícil triunfar de verdad siendo una mujer sola que además tocaba rock. Podía haber formado una banda (había tocado con alguna en ocasiones, incluso en su maqueta) pero no era una persona que se llevara bien con la gente por norma general y, en cualquier caso,no le gustaba atarse a nadie.


Y sin embargo allí estaba, una semana después de su regreso a Busan desde Seul, subida en un escenario, y llenándose de energía tan solo con aquello. ¿Cómo era posible? Seguramente porque a los dueños de aquel local parecía gustarle tanto la música como a ella y habían estado encantados de tener encima del escenario a una persona a cambio de nada... Y no es que a Nun no le gustara al dinero (al contrario,era una adicta a él) pero era una estrategia para, a ser posible, poder hacer eso bastante a menudo y ganar unas cuantas monedas.


Por eso cuando tomó la guitarra en sus manos y los dedos comenzaron a acariciar las cuerdas, se esforzó lo máximo. La vida de un músico era así, debía dejarse hasta la piel par conseguir hasta la más mínima actuación, afrontar mil “no” y sentirse feliz con el más pequeño “si”.


Al menos la canción, una de su puño y letra en todos los aspectos, pareció gustar bastante a la audiencia que tenía, pues no tardaron en seguir el estribillo y animarla a tocar más. Y entonces el tiempo comenzó a pasar rápido y lento a la vez: rápido porque ella hubiera querido estar encima de aquel escenario eternamente, y lento porque se esforzó en sentir todo lo que la rodeaba.


Pero la actuación, compuesta de tres canciones, terminó. Ella hizo una reverencia al público acompañada de un parco “gracias” y de una sonrisa, y bajó del escenario tras recoger sus cosas para aproximarse a la barra.


-Soju y cerveza- dijo ella tranquilamente mientras dejaba descansar la guitarra en el suelo con el mastil sobre la barra.


-Una bomba- asintió el chico de la barra mientras se preocupaba de buscar los ingredientes y un vaso adecuado para ellos- ¿Qué te ha parecido la actuación?


-¿No debería preguntarte yo eso a ti? -Preguntó a su vez la chica, aunque entendía qué era lo que él quería saber- es un buen espectáculo y un buen público.


-Les ha gustado tu música -y tras un silencio de tan solo unos segundos- ¿No te gustaría tocar aquí de vez en cuando?




Si Nun hubiera sido de otra forma podría incluso haber sonreído, pero prefería ocultar sus sentimientos y no mostrar cuánto necesitaba aquel dinero,aquel trabajo porque, por otra parte, él no había dicho aún de pagarla.


-Pero yo trabajo de esto, no puedo tocar gratis aquí siempre porque tendré otras actuaciones también.


El hombre dejó escapar una pequeña risotada mientras se servía a el mismo un chupito de soju.Se notaba que era el dueño (o al menos uno de los dueños) de aquel local.


-Pensaba pagarte, nunca me ha parecido justo trabajar por nada,además, el talento siempre debe ser recompensado de una forma y otra, y ya que estás aquí y no en un gran escenario como merecerías....¿que menos voy a hacer?


¿Es que acaso el era uno de esos hombres que gustaban de regalar la oreja a las féminas? Esos hombres que,por cierto, ella no soportaba.Aquello seguramente se vio reflejado en el rostro de ella, porque el congeló la sonrisa durante unos instantes pero después volvió a ampliarla.


-Tranquila, soy sincero en lo que te digo, no hace falta que me mires como si quisieras atravesarme. Se muy bien lo que estás pensando y no lo decía por eso.


Nun le volvió a mirar de arriba abajo un par de veces y sonrió.


-En realidad es una pena.


-Lo es- confirmó el con una nueva inclinación de cabeza.


Y lo era, porque aquel hombre en realidad no estaba pero que nada mal, pero tampoco parecía de los que se acostaban con una mujer a la primera de cambio...y ella tampoco era de acostarse con hombres a los que acababa de conocer, aunque no le gustaran las relaciones serias.


-Entonces...toma... -Nun sacó un bolígrafo que siempre llevaba encima, para escribir en una servilleta su número de teléfono y deslizarla por la madera de la misma hasta el- llámame cuando tengas fijo los días que quiere que actúe, el tiempo y el dinero.


Y sin decir más recogió su guitarra cargándola a la espalda y salió de allí.


La noche era bastante cálida a causa de la época del año en la que se encontraban, por eso no le hizo falta siquiera cubrirse con una chaqueta que,por otra parte, no llevaba. Después de tomar un poco de aire comenzó a caminar por la calle hacia un lateral del edificio, buscando un lugar donde no molestara a nadie para fumar. Corea era así, había calles en las que estaba permitido y luego, de pronto, no lo estaba.


Por suerte no muy lejos del susodicho local había un callejón donde,para bien o para mal,imperaba la ley de la calle. En esa ocasión estaba vacio y lo suficientemente iluminado por una farola cercana como para que ella no sintiera miedo ninguno al entrar. Sacó un cigarrillo de la pitillera de plata y lo puso en sus labios, pero cuando fue a buscar el encendedor del mismo material...simplemente no estaba.


-Demonios...- murmuró para si mientras se palpaba los pantalones de cuero.


Y de pronto aquel se escuchó un sonido similar a un “chist” y una pequeña llama se prendió no muy alejada de donde se encontraba ella.


Nun alzó la mirada para posarla en el hombre que había aparecido junto a ella como de la nada. De haber sido la mujer de otra forma seguramente se hubiera asustado, pues no le había escuchado llegar y ni siquiera había podido percibir su sombra moviéndose.


-Gracias- murmuró antes de aproximar el cigarro al fuego y dar una larga calada para que se prendiera correctamente, dejando escapar el humo de los labios poco después, tras haberse alejado.


-Ha hecho una buena actuación- dijo el desconocido.




Cuando dijo aquello la chica no pudo evitar mirarle a los ojos.¿Le conocía? No, no podía ser así, aquel rostro lo hubiera recordado sin duda. Era un hombre que no le sacaría mucho más de cinco años, muy guapo, de gestos un tanto duros. Sin embargo lo que más llamaba la atención era la expresión de sus ojos, penetrante y fría, intensa...muy intensa.


-Gracias...de nuevo... No recuerdo haberle visto dentro del local.


Y es que ella tenía la manía de fijarse en el público cuando estaba actuando, simplemente porque le gustaba saber que pensaba la gente de lo que estaba haciendo y una expresión decía muchas veces más que mil palabras.


Sin embargo, a juzgar por la ropa del hombre, bien podía venir del local. Eran prendas caras, todas de color negro. La parte superior era una gabardina de piel que debía estar dándole un calor tremendo, pero es que además de eso llevaba unas botas de cuero y metal, grandes, de esas que solo se venden en tiendas especializadas en música metal. ¿Cómo no vendría del local de rock más importante de la zona?


-Entonces...puede que me veas en otra ocasión, en este momento tengo que irme- dijo el desconocido haciendo una reverencia en la que llevó la mano izquierda a su espalda, alzándose después sólo para irse, sin decir más, desapareciendo en la oscuridad con tanto sigilo como había  aparecido.

Y así, a ella quedó sola de nuevo para comenzar su camino a casa.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Introducción HaNa

Busán. Ya estaba allí. Ese fue el pensamiento de HaNa cuando puso un pie en el suelo tras bajarse del tren. Podría haber ido en avión o en autobús, pero era una amante de aquel método de transporte. Había tardado dos horas y media desde Seúl, gracias al tren de alta velocidad. Se había pasado gran parte del viaje leyendo, con las gafas deslizándose por su nariz y ahora, ya fuera, tenía el corto pelo oscuro revuelto por completo. El problema más acuciante era mover las dos enormes maletas hasta el hostal donde se quedaría hasta que encontrara una casa dónde quedarse. En ellas iban todas sus pertenencias: una de ellas tenía ropa, la otra libros.


Como buenamente podía, tiró de ellas. No pudo evitar soltar un pequeño bufido cuando notó que solo se habían movido un poco, que en realidad no era más que unos pocos centímetros. Se revolvió el pelo en un gesto realmente desesperado. Tenía que haber pensado en llevar las cosas de otra manera, quizá enviándoselas cuando estuviera ya asentada. Estaba claro que le iba a resultar difícil poder moverlas con comodidad.


No era la primera mudanza a la que se enfrentaba. En cierta manera se había pasado toda su vida de un lugar para otro. El trabajo de su padre le había hecho dejar pronto su isla natal. Sus estudios le habían hecho dejar la casa paterna. Y finalmente había terminado en Busán. La beca de investigación vinculada a la universidad de la ciudad a la que acababa de llegar había caído del cielo, pero también implicaba una serie de cambios que no estaba segura de ser capaz de afrontar.


Con esos pensamientos, dio un nuevo tirón de una de las maletas. Otros pocos centímetros y una sonrisa de triunfo. A su alrededor la gente no dejaba de moverse, de ir de un lado para otro, de tomar trenes, esperar por los que tenían que llegar. Había tanto reuniones como despedidas. No era una persona a la que le disgustara la soledad, pero en ese momento no pudo evitar fruncir el ceño durante unos segundos. No hubiera estado nada mal que hubiera alguien allí para darle la bienvenida. Claro que eso era prácticamente imposible: no conocía a nadie en la ciudad.


Respirando hondo, volvió a hacer un nuevo intento. Y consiguió que se movieran un poco más. Miró a su alrededor. Quizá hubiera uno de esos carritos maravillosos de los aeropuertos en los que solo había que hacer el esfuerzo de subir las maletas y después de bajarlas. Sin embargo, lo que se encontró fue con un chico de pelo ligeramente largo que la estaba observando con gesto divertido en uno de los bancos, con un café  del que iba dando sorbos de vez en cuando con una pajita.


Se le quedó mirando más de lo que debía porque el chico le dedicó una sonrisa y un gesto con la mano, al que respondió con una pequeña inclinación de cabeza. No quería que pensara que le estaba observando demasiado fíjamente, así que desvió la mirada para concentrarse en sus dos maletas. Al final tomó una decisión: iba a moverlas de allí aunque la costara toda la tarde. Apretó con fuerza los labios, comenzó a tirar y de repente notó una mano que tomaba una de ellas con “relativa” facilidad.


—Si sigues así, te vas a joder la espalda. —dijo una voz profunda que hizo que mirara hacia un lado y hacia arriba, encontrándose con el mismo chico de antes. —Déjame a mí.


—No hace falta, puedo hacerlo yo…


El chico arqueó las cejas en un gesto que decía claramente que lo dudaba. La había estado observando durante los últimos diez minutos y solo había conseguido moverlas apenas unos centímetros. Se fijó si tenían ruedas, y aunque una de ellas sí, parecía que la otra había perdido una, lo que hacía bastante difícil moverlas.


—¿Qué llevas aquí? ¿piedras? —preguntó bufando al intentar levantar una de las maletas.


—Libros. —dijo la chica, intentando que soltara la maleta. No le conocía de nada y no le parecía  bien que tuviera que encargarse de esas cosas.


—Para que después digan que el conocimiento no pesa…—bromeó el chico, forcejeando con la maleta.


Dos tirones después, la maleta se abrió dejando escapar lo que había en el interior. Durante unos segundos los dos chicos se quedaron quietos mirando lo que se había desparramado por el suelo: eran libros, papeles diversos. Al menos, pensó HaNa, no era la de la ropa porque hubiera sido muchísimo más vergonzoso.


— Ups.


HaNa le echó una mirada, pero no dijo nada. Seguramente otra persona hubiera comenzado a echar la bronca, pero ella no era así. Se agachó con rapidez, abriendo del todo la maleta, para comenzar a colocar los libros. Los trataba con cuidado y delicadeza, como si fueran verdaderos tesoros. El chico observó sus gestos con curiosidad y finalmente se agachó para ayudarla.


—Historia sobre Corea… —comenzó a nombrar mientras iba recogiendo. —Arqueología, metodología, historia occidental… ¿y esta carpeta? mmm —miró entonces a la chica que se encontraba agachada a su lado. —¿No hubiera sido más fácil enviarte todo esto en cajas?


—Lo hubiera hecho… —dijo ella, hablando sin pensar. —si tuviera un sitio donde recibirlo.


—¿Te quedas para mucho tiempo?


—Cuatro años. —respondió mirándole entonces con un libro en la mano. —Lo que me dura la beca.


—¿Beca? ¿Universidad?


La chica asintió por una vez y después se encogió de hombros quitándole importancia. Sin embargo el chico le miró con más interés. Fue ese el momento en el que las manos se rozaron solo un instante. Y ambos la apartaron con rapidez. La chica agitando la mano con sorpresa al haber recibido una especie de calambrazo que le había dejado parte de la mano y el antebrazo adormecido.


—Joder, sí que hay electricidad estática en el ambiente. —dijo mientras fruncía el ceño por un momento concentrada en colocar los libros.


Eso hizo que no viera la mirada con los ojos ligeramente entrecerrados que le echó el chico. Aquello no era normal y él era un especialista en cosas extrañas. Es más, todo el mundo decía que lo era. Apenas unos minutos después terminaron de recogerlo todo y se incorporaron mirando la maleta que se encontraba junto con la otra. Tan grandes que parecía que ni entre los dos podrían moverlas.


—Por cierto, soy Sung Yong Woo. — le tendió la mano entonces. Un gesto muy occidental, pero que de vez en cuando hacía.






—Young Ha Na. —dijo la chica, estrechándosela.


En esta ocasión no hubo calambrazos, ni nada por el estilo. Sin embargo el chico estaba totalmente pendiente de lo que sucedía. Vio cómo el escudo protector que solía utilizar casi de forma automática por culpa de su abuela, chisporroteaba durante unos segundos antes de adaptarse a la situación. No estaba preparado para que este, en vez de mantenerse en su sitio, se expandiera y aceptara a la chica en su interior. Aunque no fuera visible para los que les rodeaban, salvo que hubiera algún ser sobrenatural,


Aquello no era muy habitual, solo sucedía en situaciones muy especiales. Con su mejor amiga y compañera de casa, por ejemplo. También con su abuela en el pasado. Y ahora con esta mujer desconocida que no parecía enterarse de lo que estaba pasando. Las cejas se arquearon con curiosidad y ladeo el rostro hacia un lado como si buscara encontrar el resultado de un problema matemático realmente complicado.


—Bien, Young Ha Na, vamos a hacer que esto se mueva. — dijo con una sonrisa mientras miraba las maletas después. —No voy a dejar que dos cosas de estas me venzan.


Una pequeña sonrisa apareció sin que se lo propusiera en los labios de HaNa al tiempo que asentía. Yong Woo le indicó que tomara la de ropa que aunque pesaba más o menos podía llevar ella sola. Después miró al chico con curiosidad. No estaba convencida de que pudiera llevarlo. Aunque fuera alto, no era precisamente fuerte. O al menos eso aparentaba porque comenzó a moverla con más facilidad de lo que se imaginaba.


—Muchas gracias. —dijo por fin. Al final había ganado la parte racional frente al orgullo de querer moverlo ella sola. —Yo no sé si hubiera podido. Si hubiera uno de esos carritos como en el aeropuerto…


—No te preocupes. Digamos que de esta manera hago mi buena obra del día y no me sentiré culpable si hago luego malas. —dijo bromeando.


Yong Woo no lo estaba haciendo del todo de la forma “mundana”. Supuestamente no debería estar haciendo esas cosas para “beneficio propio”, pero realmente lo estaba haciendo por ella así que se imaginaba que no pasaría nada. Era una realidad que podía hacer cosas mucho peores. En esa ocasión solo estaba “engañando” un poquito a la gravedad para indicar que la maleta pesaba menos de lo que en realidad hacía. Si no lo hubiera hecho de esa manera ni siquiera entre los dos podrían moverla. O eso era lo que creía.


Sentía curiosidad por esa chica que había llegado con una maleta llena de libros, sin un lugar dónde quedarse y que su escudo había aceptado con toda tranquilidad. Ella parecía ajena a todo lo sobrenatural. Al menos no lo mostraba si era de otra manera. Se quedó en silencio, raro en él, hasta que llegaron a la puerta de la estación y entonces se detuvo para poder mirarla con una sonrisa.


—Conseguido. —dijo, aunque todavía quedara un poco para llegar hasta la zona donde había taxis.


—Tengo que invitarte a algo por esto… A comer o lo que sea. —dijo entonces la chica, claramente avergonzada por la situación. —Y no estoy intentando ligar contigo.


Las últimas palabras las dijo con tanta rapidez que hizo que el chico se echara a reír al tiempo que los ojos se le estrechaban ligeramente.


—No me quejaría si lo hicieras. —respondió con naturalidad. —Dame tu teléfono.


HaNa arqueó las cejas, pero sacó el teléfono móvil pasándoselo. El chico rápidamente guardó su número de teléfono y se hizo una llamada a su teléfono. Le miró entonces con una sonrisa en los labios.


—Hagamos una cosa. Cuando estés asentada, llámame o mándame un mensaje. Entonces te diré un lugar donde podemos quedar para tomar algo. ¿Qué te parece?


—Esto… bien, me parece bien.


—Perfecto, vamos a llevarte esto hasta un taxi.


Unos minutos más tarde, Yong Woo vio cómo se alejaba. No había sido difícil encontrar un coche que la llevara hasta su destino. Y de paso había escuchado la dirección que le había dado. Se quedó pensativo observando cómo se perdía entre el tráfico. Su abuela decía siempre que no existían las coincidencias y que todo sucedía por una razón. Nunca había estado conforme con aquel pensamiento, él creía en el libre albedrío, aunque a veces había visto cómo algunas cosas parecía que tenían que pasar sí o sí por mucho que luchara contra ello.


Quizá aquello solo había sido una coincidencia. Quizá solo había sido un momento que no se iba a repetir. Podía ser que la chica que se iba en ese taxi se quedara como una simple desconocida y que no volviera a saber nada de ella. Pero algo le decía que nada era tan fácil como parecía y que antes o después aquella chiquilla de pelo oscuro y corto, le iba a traer por la calle de la amargura y que haría que todo se moviera quizá con más rapidez.

Si iba a ser así, sería de lo más divertido. Eso sin duda.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Ficha de Choi Mi Reu

Choi Mi Reu
25 ♠ Vampiro ♠ Tiende de motos ♠ Heterosexual
Aspecto Psicologico
Es una persona que tiende a hacer bromas, las cuales en ocasiones resultan ligeramente pesadas. Directo, irónico, frío y calculador cuando quiere. Aunque es perfectamente capaz de herir con palabras prefiere hacerlo de cuerpo a cuerpo. Cuando quiere algo lucha hasta conseguirlo, sin importar las consecuencias, y entonces lo cuida por encima de todo. Se le dan bien las cuestiones mecánicas y científicas así como los negocios, pero por norma general no las culturales. En ocasiones puede resultar bastante cortante al trato.
Historia
Mi Reu fue un chico problemático en el colegio. Su gran inteligencia (sobre todo en sus ramas preferidas) hacía que no se relacionara bien con el resto de chicos. Esto se vió aderezado con unos cuantos rasgos de locura y con un carácter muy fuerte. La carencia de amigos la compensó haciéndose especialista en unas cuantas artes marciales, sobre todo judo, taekwando y kendo, así que a pesar de ser un marginado la gente por norma general no se atrevía a ponerle la mano encima hasta el punto de que fue conocido como uno de los mejores luchadores de Busan. Desapareció durante unos años en los que no se supo nada de el y,cuando finalmente regresó, lo hizo con dinero suficiente como para adquirir una tienda y taller de motos.
Otros Datos
-Se dice que tiene tratos con la mafia y, aunque es así, prefiere mantenerse lo más alejado de ella posible.
-Es "hermano" por creación de Seung Hyun y,aunque su verdadero apellido es Kang, usa el Choi para aparentar que son hermanos realmente
-Tiene un doberman como mascota.

martes, 29 de octubre de 2013

Ficha de Sung Yong Woo

Sung Yong Woo
26 ♠ Mago ♠ Pintor/fotógrafo ♠ Bisexual
Aspecto Psicologico
Extrovertido, extraño y en ocasiones difícil de comprender, así como misterioso. No es extraño saber en lo que está pensando. Tiene una percepción de la realidad diferente a la de la mayoría, lo cual suele traerle problemas. Libertino en extremo, le gustan por igual los hombres y las mujeres,pero tampoco es de esas personas a las que se le note a primera vista. Sin embargo no tiene demasiado interés en ocultarlo. Según Yong Woo "yo soy como soy, y el que me quiera debe aceptarme así". A pesar de eso, dejará cualquier asunto amoroso que tenga entre manos si un amigo le necesita. Para el los amigos son como la familia,que en realidad no tiene.
Historia
Al igual que la de su compañera de casa, su historia no ha sido fácil. El directamente nació sin padres, bajo el cuidado de una abuela muy protectora que murió teniendo el 17 años. Nunca se le han dado bien los estudios pero tiene una sensibilidad especial para el arte, lo cual le ha llevado a conseguir una cantidad considerable de dinero y a ser un artista respetado en su país. Tras la muerte de su abuela (a quien consideraba su madre) pasó problemas para afrontar su bisexualidad, pues creía estar traicionándola. Cuando al fin superó esto se convirtió en una persona feliz. Viaja a menudo a Seul, pero prefiere vivir en Busan porque,según el, encuentra más inspiración allí.
Otros Datos
-Puede ser muy masculino o muy femenino, depende de lo que el prefiera.
 -Mucha gente dice que se siente incómoda delante de el,pero no sabe dar una razón coherente para ello.
-Sus cuadros están decorados frecuentemente con una simbología que prefiere no explicar a nadie.

domingo, 27 de octubre de 2013

Ficha de Jung Dong Sun

Jung Dong Sun
27 ♠ Brujo ♠ Profesor de universidad ♠ Heterosexual
Aspecto Psicologico
Dong Sun es un genio. Inteligente, íntegro, serio en su profesión y una buena persona. Es alegre, directo, simpático, se preocupa por los demás muchas veces más que por encima de sí mismo. Es perfeccionista y extremadamente ordenado. A veces un tanto estricto y poco dado a cambiar sus hábitos o su monotonía. Despistado en su vida del día a día. Y, sin embargo, gran observador.
Historia
Dong Sun nació en Seúl. En el seno de una familia con contactos en las altas esfras del mundo sobrenatural. Su estirpe es de las más antiguas de la magia. Y, como tal, pronto supo sobre el mundo sobrenatural que rodeaba el mundano. Se adaptó perfectamente y es uno de los brujos más poderosos que se conocen en Corea. Su inteligencia hace que sea extremadamente peligroso. Su búsqueda de información le llevó a licenciarse en Historia, estudiando arqueología y finalmente consiguiendo un puesto en la Universidad de Busán. Es su segundo año en la Universidad y ya tiene una fama de profesor exigente.
Otros Datos
- Tiene conocimiento sobre Historia, tanto mundana como del mundo sobrenatural.
- Pertenece al Consejo de Busán. Se encarga del control y la búsqueda de información sobre los entes peligrosos. Se rumorea que incluso se encarga de su eliminación.
- Su biblioteca es enorme, teniendo tomos de todo tipo.
- Habla varios idiomas; sus conocimientos parece que no tienen límite.

Ficha de Park Jae Seung

Park Jae Seung
25 ♠ Cambiaformas ♠ Empresario ♠ Heterosexual
Aspecto Psicologico
Jae Seung es una persona fría y distante. Rerservado, es poco dado a demostrar lo que siente. Muy pocas personas son capaces de entrar dentro de esas barreras defensivas que ha puesto a su alrededor. Una vez que las traspasas se muestra como realmente es: divertido, irónico y cínico, buen amigo de sus amigos, protector y confiable. Es valiente, un tanto intrépido y decidido. A veces es impulsivo, aunque en el fondo es de las personas que piensan antes de actuar.
Historia
Nacido en Busán, pero trasladado pronto a Japón. Pasó gran parte de su infancia en el país nipón. Volvió cuando tenía trece años y salvo esporádicos viajes no ha vuelto a salir de la ciudad. Es un apasionado de la música, tocando varios instrumentos y componiendo. En su adolescencia incluso tuvo una banda de rock y en ocasiones da pequeñas actuaciones. Trabajó en diversos lugares hasta que finalmente se decidió a lanzarse en el proyecto del Vollmond con el que es su mejor amigo.
Otros Datos
- Habla de forma fluida el coreano y el japonés, también algo de inglés.
- Tiene un tatuaje en el gemelo izquierdo de un tribal.
- Es un apasionado de la velocidad y de los deportes de riesgo.
- Conoce varias artes marciales como el Judo, el Taekwondo y el Aikido.

Ficha de Young Ha Na

Young Ha Na
24 ♠ Bruja ♠ Becaria y camarera ♠ Heterosexual
Aspecto Psicologico
HaNa siempre ha tenido una personalidad peculiar. Todos la definirían como alguien extraño o raro. Un ratón de biblioteca que al mismo tiempo adoraba estar al aire libre. Fiel a sus ideales, a sus amigos, y a su familia. Honorable y valiente. Rápida de mente e idealista. En ocasiones demasiado metida en su mundo. Adorable cuando se lo propone y fría como un témpano cuando se encuentra frente a alguien que por una razón u otra no la cae bien.
Historia
HaNa nació en Jeju donde vivió los diez primeros años de su vida, disfrutando de la naturaleza y de lo que le ofrecía. A los once, su padre fue trasladado a Seúl por motivos de trabajo. El cambio fue radical y le costó adaptarse. Era la que no tenía amigos, la que se mantenía siempre sola, la que prefería estar con un libro a estar con el resto de sus compañeros. Ni siquiera su hermano mayor consiguió que se abriera a una forma de vida que se le escapaba. Ella necesitaba el mar. Necesitaba la brisa agitando su cabello. Se volcó en sus estudios, en la música y en el cine, la fotografía, el arte. Recientemente ha conseguido una beca para la Universidad de Busan en su especialidad: Arqueología, para de esta forma poder seguir continuando con sus estudios y realizar la tesis doctoral. Acaba de llegar a Busán... lo que suceda, solo los dioses lo sabrán.
Otros Datos
- Es una amante de la Historia. Y en contra de los deseos de sus padres se puso a estudiar para ser arqueóloga.
-Ha estado en varias excavaciones tanto en Asia como en Oriente Próximo y Europa. Se la considera un pequeño genio en su área de trabajo.
-Habla varios idiomas además de coreano: inglés y japonés, francés y alemán.

sábado, 26 de octubre de 2013

Ficha de Choi Seung Hyun

Choi Seung Hyun
26 ♠ Vampiro ♠ Mafioso ♠ Heterosexual
Aspecto Psicologico
"Raro" es la palabra que mejor le define, o quizás 4D en su país. Es una persona completamente excéntrica que disfruta mucho llamando la atención, pero sin embargo tiene un carácter frío y muy fuerte. No es bueno verle enfadado porque,aunque muy contenido, puede llegar a ser extremadamente cruel.Nunca habla de su trabajo con alguien que no sea de su total confianza. Disfruta llevando cosas caras, ya sea en ropa, vehículos...etc.
Historia
Completamente desconocida. No se sabe como llegó a hacerse con el mercado negro en la zona Sur de Corea.. y aparte de eso tampoco se sabe demasiado de el.
Otros Datos
-Extrañamente le gustan tres tipos de música muy diferentes entre si: el metal, el rap y la música clásica.
-Tiene una colección considerable de coches.
-En los círculos adecuados se le conoce como Tempus.

viernes, 25 de octubre de 2013

Ficha de Shin Dae Hyun

Shin Dae Hyun
25 ♠ Cambiaformas ♠ Empresario ♠ Heterosexial
Aspecto Psicologico
Es una persona muy amigable con sus seres cercanos, pero le cuesta mucho llegar a considerar a la gente como tal. En realidad, es bastante desconfiado, y aunque suele ser bastante bromista esta faceta oculta un metódico examen de la gente con la que trata. Se le puede llamar "lobo solitario" porque necesita sus ratos a solas alejado del resto del mundo, por lo que en ocasiones puede llegar a desaparecer días. Invierte mucho tiempo en el Vollmond, el local que regenta con su mejor amigo, pero también tuneando sus motos.
Historia
De Shin se conoce que ha viajado a lo largo de todo el mundo en su moto, con lo que conoce una gran cantidad de idiomas y es,lo que puede llamarse, "un hombre de mundo", aunque también nació en Busan. Sin embargo sus orígenes son muy distantes al modo de vida que lleva hoy en día. Nació en el seno de una familia acaudalada con la que en la actualidad no se habla, aunque nunca da la razón de ello. Sin embargo todo el dinero que tiene y su negocio ha dependido de el mismo y de su socio, nunca ha querido pedirle dinero a ellos.
Otros Datos
-Aunque le gustan mucho las motos, y tiene varias, también es normal verle ir de lado a lado montado en una camioneta.
-Bebe mucho, pero también tiene una gran tolerancia al alcohol.
-Tiene un tatuaje tribal que le ocupa parte del hombro derecho y del brazo.