sábado, 6 de septiembre de 2014

Capitulo 3- (parte 1) La nueva generación

El coche avanzaba por las calles de Busan en dirección al instituto donde estudiaba So Hee. Su tío tenía rock puesto a un volumen considerable y ella, que odiaba madrugar, permanecía con la cabeza recostada sobre la ventanilla del lateral. Hubiera dado lo que fuera por seguir una hora más en la cama.

-¿En clase también estás tan dormida? -Preguntó Sung Ho al pararse en un semáforo mientras se colocaba las gafas de sol a pesar de que a esas horas casi no había amanecido.


miércoles, 7 de mayo de 2014

Capítulo 2- Una oscuridad demasiado profunda (Parte 1) [+18]

Aquella noche el Vollmond estaba extrañamente solitario. Habían abierto hacía dos horas y no había nadie, siquiera los dueños o los jovencitos que solían andar por allí, los cuales Nun había adivinado que pertenecían a la pandilla del hermano pequeño de Jae Seung, o algo así.


Era extraño a la par que aburrido. Por alguna razón le había tocado encargarse de la barra en vez de estar encima del escenario. ¿A quien debía entretener si no había nadie? y aún si lo había.. ¿Quién se encargaría de poner las copas si Hana no estaba por allí?.



sábado, 3 de mayo de 2014

Capitulo 1- Hana- ¿Quedamos? (Parte 2)

Jae Seung frunció el ceño. Lo había notado con claridad. Para muchos incluso dirían que lo había “olido”. No había sido más que un instante, pero el suficiente como para ser consciente de que la chica no era normal. Ya se lo habían dicho sus instintos, pero en ese momento lo había comprobado. Al hombre no le gustaban del todo los magos. Y no le gustaban porque era un hombre bastante práctico que creía en lo que podía ver. Los que jugaban con la esencia rompían lo cotidiano mientras movían energías que eran imposible de ver a simple vista. Eso le ponía nervioso. 


miércoles, 8 de enero de 2014

Capítulo 1- HaNa - ¿Quedamos? (parte 1)

Llevaba ya unos días establecida en Busán cuando recordó algo. Fue cuando intentó mover una de las maletas para colocarla bajo la cama —el único hueco donde podría ponerlas para que no ocuparan espacio— y vio lo poco que pesaba. Era lógico, puesto que ya había conseguido sacar todo de ellas y ordenarlas de la mejor manera que podía. La mayor parte de los libros habían terminado en su nuevo despacho. Esa misma mañana, cuando había entrado, había asentido satisfecha porque al menos parecía que ya había algo y que no era una habitación vacía llena de polvo.