El coche avanzaba por las calles de Busan en dirección al instituto donde estudiaba So Hee. Su tío tenía rock puesto a un volumen considerable y ella, que odiaba madrugar, permanecía con la cabeza recostada sobre la ventanilla del lateral. Hubiera dado lo que fuera por seguir una hora más en la cama.
-¿En clase también estás tan dormida? -Preguntó Sung Ho al pararse en un semáforo mientras se colocaba las gafas de sol a pesar de que a esas horas casi no había amanecido.